La tensión vecinal aumenta en Paiporta. Residentes y comerciantes denuncian una situación que califican de insostenible en la calle Salvador Giner, donde una antigua autoescuela habría sido ocupada de forma irregular. Las quejas al Ayuntamiento se han multiplicado en las últimas semanas y la presencia tanto de la Policía Local como de la Guardia Civil es ya recurrente en la zona.
Presencia policial constante y sensación de inseguridad
Según relatan vecinos del entorno, los avisos a las fuerzas de seguridad son frecuentes debido a conflictos, ruidos y comportamientos incívicos. Comerciantes cercanos aseguran que la situación está afectando a la actividad económica y a la tranquilidad diaria del barrio.
Aunque la actuación policial es visible, los residentes reclaman soluciones estructurales y no intervenciones puntuales. La preocupación no es solo la ocupación en sí, sino las consecuencias que —afirman— está generando en materia de seguridad y convivencia.
Un municipio aún marcado por la DANA
DANA del 29 de octubre de 2024
Paiporta fue uno de los municipios más golpeados por la riada del 29 de octubre de 2024. Calles arrasadas, bajos anegados, infraestructuras dañadas y edificios municipales afectados formaron parte de un escenario devastador.
Meses después, muchos vecinos consideran que la reconstrucción avanza con lentitud. Persisten espacios públicos pendientes de rehabilitación y edificios municipales que aún no han recuperado su estado previo. En este contexto, la aparición de focos de ocupación ilegal incrementa la percepción de abandono institucional.
De la emergencia natural a la degradación social
Lo que comenzó como una catástrofe natural ha derivado, según denuncian residentes, en un deterioro progresivo del entorno urbano. La ocupación de inmuebles vacíos se percibe como un síntoma más de la falta de control y planificación tras la riada.
Vecinos de la zona de Salvador Giner reclaman medidas firmes y coordinadas entre Ayuntamiento, Delegación del Gobierno y fuerzas de seguridad para garantizar la legalidad, proteger la propiedad privada y restaurar la convivencia.
Exigencia de respuestas claras
La ciudadanía no solo pide presencia policial, sino decisiones políticas claras, transparencia y un plan efectivo para evitar que la degradación avance. La reconstrucción no puede limitarse a lo material; también debe abordar la seguridad y la cohesión social.
Paiporta afrontó una tragedia natural sin precedentes. Ahora, muchos vecinos temen que la falta de respuesta ante la ocupación ilegal agrave una situación que ya de por sí es delicada.
La pregunta que se repite en la calle es directa: ¿quién garantiza hoy la seguridad y la recuperación real del municipio?