La primera edición de “Celebra Paiporta” reunió a más de 1.200 asistentes en la pinada del CEIP Jaume I. La cifra, publicada por El Periódico de Aquí y confirmada por el Ayuntamiento de Paiporta, convierte el estreno del festival en una referencia relevante para medir la respuesta vecinal a los nuevos formatos culturales del municipio.
La importancia del estreno no está solo en la asistencia. El evento se celebró en un recinto delimitado, con horario diurno y una programación musical concentrada en un espacio controlado. Esa combinación permite interpretar “Celebra Paiporta” como algo más que una cita festiva. También funciona como una prueba sobre cómo organizar actos de gran formato en una localidad que necesita actividad cultural, pero también orden, previsión y respeto a la vida cotidiana de sus barrios.
Según la información publicada, el cartel combinó música en directo y sesiones de DJ, con nombres como Carlangas, Ley DJ, Animal Persona, Fran Hernández, Gregori y Cris Cross. La propuesta incorporó además zona de restauración y áreas de descanso, dos elementos importantes cuando se pretende mantener público durante varias horas sin depender únicamente del concierto principal. En términos de gestión municipal, esos detalles marcan la diferencia entre una programación puntual y un modelo cultural que puede repetirse con garantías.
El punto más sensible es la convivencia. Paiporta, como otros municipios de l’Horta Sud, conoce bien el debate entre dinamización cultural, molestias acústicas, seguridad, limpieza y uso del espacio público. Por eso resulta significativo que el primer “Celebra Paiporta” se haya planteado en un recinto escolar y en un horario compatible con el descanso nocturno. La asistencia superior a 1.200 personas demuestra que existe demanda para este tipo de iniciativas, pero también obliga al Ayuntamiento a evaluar con rigor los accesos, el ruido, los residuos, la presencia de personal de apoyo y el retorno real para el comercio y la hostelería local.
La vicealcaldesa Marian Val defendió, según la cobertura citada, que el evento se diseñó pensando tanto en los asistentes como en el vecindario. Esa idea debe traducirse ahora en criterios medibles si la cita aspira a consolidarse: horarios claros, comunicación previa a los residentes, refuerzo de la limpieza posterior, control de aforos y coordinación con la Policía Local y los servicios municipales. El éxito de público es un buen punto de partida, pero no sustituye a una evaluación completa.
El alcalde, Vicent Císcar, vinculó la iniciativa con una programación cultural de calidad para hacer de Paiporta un municipio más vivo. La intención es legítima, especialmente en un contexto en el que la recuperación social y urbana sigue siendo una prioridad para la población. Sin embargo, la continuidad de “Celebra Paiporta” dependerá de que el formato mantenga el equilibrio: actividad para jóvenes y familias, uso razonable de los espacios públicos y una planificación que no descargue los costes organizativos sobre los vecinos más próximos.
El estreno deja una conclusión prudente: Paiporta ha probado un modelo de ocio diurno con buena respuesta ciudadana. Ahora toca convertir esa respuesta en una política cultural seria, con datos, transparencia y mejoras edición tras edición. Si el Ayuntamiento quiere que “Celebra Paiporta” se convierta en una referencia estable, deberá demostrar que la cultura puede llenar espacios sin restar tranquilidad a las calles donde vive la gente.