El portavoz de VOX rechazó que se presentara a su grupo como partidario de la guerra y reprochó al gobierno municipal que convierta el pleno en un debate ideológico lejos de las prioridades del municipio
El debate sobre la moción socialista relativa a Oriente Medio provocó un duro cruce político entre PSOE, Compromís y VOX en el pleno del Ayuntamiento de Paiporta. La propuesta, defendida por el Grupo Municipal Socialista y respaldada por Compromís, pedía el fin de la guerra, el alto el fuego inmediato y una paz justa y duradera bajo supervisión internacional.
La intervención de Compromís elevó el tono político del debate al acusar a Partido Popular y VOX de adoptar, según su interpretación, una posición que en la práctica legitimaría la escalada bélica. Mariam, en representación de Compromís, sostuvo que la derecha y la “extrema derecha” han optado por un discurso basado en la fuerza, alejado de la diplomacia y del derecho internacional.
Ante esas afirmaciones, el portavoz de VOX, Daniel Furió, respondió directamente y rechazó que su grupo pueda ser situado “al lado de la guerra”. Furió reprochó a Compromís que intentara presentar a VOX como contrario a la paz y planteó una serie de preguntas sobre el régimen iraní, la represión contra las mujeres, la persecución de homosexuales, el yihadismo y el riesgo nuclear. “¿Estás a favor de un gobierno iraní que acaba con la vida de los civiles por no ponerse un velo?”, preguntó durante su intervención.
El portavoz de VOX defendió que los conflictos internacionales afectan a España y también a Paiporta, pero sostuvo que existen otras decisiones políticas nacionales y europeas que también tienen consecuencias directas sobre los vecinos. En ese sentido, citó el Pacto Verde, Mercosur, la dependencia energética, la pérdida de soberanía industrial y la necesidad de recuperar soberanía alimentaria, energética e industrial.
Furió también vinculó su crítica al modelo político del PSOE y mencionó distintos casos de corrupción o investigaciones relacionadas con dirigentes socialistas o etapas de gobiernos socialistas, entre ellos el caso Koldo, Ábalos, Aldama, Santos Cerdán, Mediador, Begoña Gómez, Plus Ultra, los ERE de Andalucía y las investigaciones sobre fondos europeos. Sus palabras se enmarcaron en una crítica política al uso del dinero público y a las consecuencias que, según defendió, tienen estos asuntos sobre los impuestos y el bolsillo de los españoles.
En su intervención, el portavoz de VOX afirmó que lo que más afecta a los ciudadanos no son solo los conflictos exteriores, sino las decisiones internas que han generado deuda, presión fiscal y dependencia de terceros países. “Me gustaría que este país, esta nación, volviera a ser soberana y grande”, señaló, defendiendo políticas fuertes para garantizar soberanía alimentaria, industrial y energética.
El PSOE respondió recordando casos de corrupción vinculados al Partido Popular, como Kitchen o Gürtel, y acusó a VOX y PP de actuar, según su valoración, únicamente en contra de lo que defienda Pedro Sánchez. Esther Torrijos lamentó la posición de la oposición y defendió que España puede sentirse orgullosa de su papel internacional en defensa de la paz, el diálogo, el derecho internacional y los derechos humanos.
El alcalde también intervino al final del debate para cuestionar la posición de PP y VOX, afirmando que no se atrevían a votar en contra de la guerra. Además, defendió que el gobierno municipal sí está trabajando en la reconstrucción y citó la licitación de un proyecto de 42 millones de euros para reparar daños en Paiporta.
VOX, sin embargo, insistió en que el problema no es condenar la guerra, sino convertir el pleno municipal en un escenario de debate ideológico mientras Paiporta sigue esperando soluciones visibles. Daniel Furió acusó a PSOE y Compromís de hacer “postureo político” y reclamó al gobierno que se centre en las calles, el riesgo de riadas, las infraestructuras, los servicios públicos y la reconstrucción.
El pleno dejó una confrontación clara entre el discurso del gobierno municipal, que defendió la utilidad de pronunciarse sobre asuntos internacionales por sus efectos económicos y sociales, y la postura de VOX, que reclamó menos declaraciones simbólicas y más gestión directa sobre los problemas reales de Paiporta.